Categorías de Aceite de Oliva
El Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE) no es solo un ingrediente básico en la cocina mediterránea, sino también un producto gourmet que se disfruta a través de los sentidos. Aprender a catar un aceite de oliva permite distinguir sus diferentes categorías, identificar su calidad y apreciar los matices únicos que lo convierten en un auténtico tesoro gastronómico.
El aceite de oliva se clasifica en distintas categorías según sus características químicas y organolépticas:
Aceite de Oliva Virgen Extra → Máxima calidad. Presenta excelentes cualidades organolépticas, con una acidez ≤ 0,8º.
Aceite de Oliva Virgen → Buenas cualidades organolépticas, con acidez ≤ 2º.
Aceite Lampante → No apto para consumo directo; presenta defectos y acidez > 2º.
Aceite de Oliva Refinado → Se obtiene mediante procesos de refinado, generalmente mezclado con aceite virgen para su comercialización.
Aceite de Orujo de Oliva → Elaborado a partir de subproductos sólidos del olivo (orujo), posteriormente refinado y combinado con aceites vírgenes.
Cómo hacer una cata de aceite de oliva
La cata de aceite sigue una metodología sencilla, diseñada para identificar sus matices olfativos y gustativos.
Evaluación olfativa: Acerca el vaso a la nariz y aspira lentamente para percibir los aromas
- Frutado de aceituna (verde o maduro)
- Otros frutos: almendra, nuez, manzana, plátano, alcachofa…
- Notas verdes: hierba recién cortada, hoja, plantas aromáticas.
- Armonía: equilibrio entre todas las sensaciones.
Evaluación gustativa: Toma un pequeño sorbo y distribuye el aceite por toda la boca.
- Dulce
- Amargo
- Picante
- Verde (hierba, hoja, plantas aromáticas)
- Frutos secos y frescos (almendra, plátano, manzana, nuez, alcachofa)
- Astringencia
- Otros matices como tomatera o pimienta.
Sensación final olfato-gustativa: El buen aceite de oliva deja una sensación compleja y persistente, con un equilibrio perfecto entre frescura, intensidad y suavidad.

